La Roma se enfrenta a un verano fundamental y exigente, en el que deberá equilibrar ambiciosos objetivos con una compleja situación financiera, producto de un acuerdo previo con la UEFA y normativas más estrictas de la FIGC. Debido a infracciones pasadas del Fair Play Financiero, los Giallorossi deben asegurarse de que su déficit acumulado durante los últimos tres años no supere los 60 millones de euros. Esta imperativa financiera requerirá al menos una salida significativa de un jugador antes del 30 de junio.
Entre las posibles ventas, un destacado centrocampista se perfila como el candidato más probable para una transferencia sustancial, dada la alta demanda en el mercado. Anticipándose a tal movimiento, la Roma está evaluando discretamente posibles reemplazos. Nombres como Ismael Koné del Sassuolo e Issa Doumbia del Venezia, según los informes, están en su radar.
Ismael Koné, tras una sólida temporada de debut en Italia, podría ser un candidato para una pronta salida del Sassuolo, aunque los Neroverdi son conocidos por exigir precios elevados por sus talentos. Mientras tanto, la estrella emergente del Venezia, Issa Doumbia, ha captado la atención de la Roma, así como de sus rivales Milan e Inter. Doumbia ha impresionado con 6 goles y 4 asistencias en 31 apariciones en la Serie B este año, lo que supone una mejora significativa respecto a su anterior temporada en la máxima categoría, donde participó en 24 partidos tras un ascenso directo desde la tercera división.
La decisión sobre qué jugador vender y a quién incorporar será compleja. Es probable que las ofertas del mercado dicten la estrategia. Aunque sacrificar a un jugador clave es difícil, la profundidad del mediocampo de la Roma, reforzada por el desarrollo de Niccolò Pisilli y la progresiva integración de Neil El Aynaoui, los sitúa en una posición relativamente más fuerte para absorber una salida en esa zona del campo en comparación con otras áreas de la plantilla.

