Un jurado en Los Ángeles ha dictaminado que Meta y Google son responsables en un litigio de gran repercusión relacionado con la adicción a las redes sociales entre usuarios jóvenes. Este veredicto marca una de las primeras resoluciones judiciales significativas de su clase.
Esta decisión surge en un contexto de creciente escrutinio hacia plataformas como Instagram y YouTube, donde legisladores y familias cuestionan el impacto de sus diseños en las audiencias más jóvenes. El caso ha sido seguido de cerca por su potencial para establecer un precedente en futuras demandas contra empresas tecnológicas.
El jurado californiano otorgó una indemnización de 3 millones de dólares a K.G.M., una mujer de 20 años, quien argumentó que el uso de estas plataformas durante su infancia contribuyó a episodios de depresión y pensamientos suicidas.
El jurado determina que las plataformas actuaron con «malicia»
Los miembros del jurado resolvieron que Meta debe asumir el 70% de los daños compensatorios, mientras que Google cubrirá la porción restante. El veredicto se emitió tras nueve días y aproximadamente 43 horas de deliberaciones, culminando un juicio de un mes que incluyó testimonios, pruebas y declaraciones de la demandante.
Asimismo, el jurado concluyó que ambas compañías actuaron con «malicia, opresión o fraude», lo que implica que la cuantía de los daños punitivos se determinará en una audiencia posterior. En esta fase, cada parte dispondrá de un tiempo limitado para presentar sus alegatos.
La esencia de la demanda giró en torno a la acusación de que las plataformas de redes sociales fueron diseñadas deliberadamente para fomentar un comportamiento adictivo en los usuarios jóvenes. K.G.M. testificó haber comenzado a usar YouTube a los seis años y Instagram a los nueve, afirmando ante el jurado que pasaba «todo el día» en las redes sociales durante su niñez.
Su equipo legal señaló características como los «feeds» de desplazamiento infinito, la reproducción automática de contenido y las notificaciones constantes como mecanismos intencionadamente creados para mantener a los usuarios enganchados por periodos prolongados.
Meta y Google rechazaron las acusaciones a lo largo del proceso judicial, defendiendo que sus plataformas incorporan funciones de seguridad y controles parentales. Tras conocerse el veredicto, un portavoz de Meta comunicó que la empresa «discrepa respetuosamente con el dictamen» y está evaluando sus opciones legales.
Inicialmente, la demanda también incluía a TikTok y Snap Inc. como demandados, pero ambas compañías alcanzaron acuerdos extrajudiciales antes de que el caso llegara a juicio en enero.
La labor del jurado consistió en determinar si las plataformas fueron diseñadas negligentemente, si las empresas deberían haber tenido conocimiento del posible perjuicio para los niños y si sus servicios fueron un factor significativo en los desafíos de salud mental de la demandante.

