Tras una temporada en la que lucharon por el cuarto puesto pero finalmente quedaron por detrás del Como y sufrieron una temprana eliminación de la UEFA Europa League a manos del Bologna, la AS Roma se encuentra en un momento crucial respecto al futuro de su entrenador, Gian Piero Gasperini. A pesar de haber llevado al equipo a su mejor puntuación en ocho años, la creciente fricción entre Gasperini y la directiva del club sugiere una posible separación.
Las tensiones subyacentes provienen de varios problemas. Gasperini ha discrepado durante mucho tiempo con el director Frederic Massara sobre las decisiones de fichajes veraniegos, y la incorporación en enero de Donyell Malen hizo poco para cerrar la brecha. El entrenador también estaría frustrado por el gran número de jugadores cedidos o con contratos a punto de expirar, lo que genera inestabilidad. Por otro lado, la dirección del club considera que Gasperini se ha mostrado reacio a integrar talentos jóvenes prometedores como Niccolò Pisilli, Daniele Ghilardi y Robinio Vaz.
Complicando aún más la situación, Gasperini estaría descontento con el cuerpo médico y siente que Claudio Ranieri, quien fue influyente en su llegada al club, no ha tenido la participación prometida. Los propietarios del club habrían impuesto una tregua temporal hasta el final de la temporada, momento en el que se tomará una decisión definitiva sobre la continuidad de Gasperini.

