Expertos en ciberseguridad y ex hackers han alertado sobre una preocupante tendencia: niños tan jóvenes como de ocho años están siendo introducidos en el mundo del cibercrimen a través de videojuegos populares. Estos juegos, a menudo utilizados como entornos de socialización y entretenimiento, se han convertido en terrenos fértiles para el reclutamiento por parte de actores maliciosos.
La investigación revela que la naturaleza interactiva y comunitaria de plataformas como Minecraft y Roblox facilita la conexión entre jóvenes jugadores y personas con intenciones criminales. Estos reclutadores pueden explotar la curiosidad natural de los niños, su deseo de pertenencia y su falta de comprensión sobre las graves consecuencias del cibercrimen, ofreciéndoles tareas aparentemente inocuas que eventualmente escalan a actividades ilícitas.
Los expertos señalan que estas tácticas de «grooming» digital son especialmente efectivas debido a la inmadurez y la vulnerabilidad de los menores. Lo que podría comenzar como un desafío o un «truco» dentro del juego, puede evolucionar rápidamente hacia la participación en estafas, el robo de información sensible, la distribución de malware o incluso la creación de redes de bots, todo ello bajo la dirección de individuos con experiencia en el submundo del cibercrimen.
